16 dic. 2012

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2013

Postal obsequiada por Leolux-Artista
http://leolux2.blogspot.ca

¡NO! GRACIAS… NO QUIERO REGALOS… 
SOLO UNA PROMESA… PROMESA CUMPLIDA.

Nosotros, quienes presentemente viajamos en el tiempo y atravesamos el siglo XXI… hagámonos la promesa de llevar a la próxima estación, niños sanos de mente y espíritu… niños que tengan bases sólidas en su formación cultural, moral y cristiana…démosles un cántaro de miel en la dulzura del amor… una vasija de oro en los sabios conocimientos y una lámpara de incienso para fortalecer su alma y espíritu.

Y  PARA  EL  AÑO  2013…OS  DESEO...

Para aquellos seres maravillosos que hacen cosas maravillosas en sus blogs y escriben como ángeles o dioses… escriben con emoción, sinceridad, sensualidad, denunciación, nostalgia…y nos envían su energía positiva… A todos ellos les dedico este Mensaje Navideño, con mi modesta palabra:

OS DESEO A TODOS Y A TODAS, LARGA VIDA VIRTUAL…UN TORRENTE DE CREATIVIDAD Y UN CORAZÓN GRANDE…GRANDE, QUE NOS CUBRA A TODOS CON LA ENERGÍA DEL AMOR.  QUE NOS DE LUZ,  PAZ Y ALEGRÍA Y QUE PERDURE POR SIEMPRE… SIEMPRE… SIEMPRE.


Ceciely

9 oct. 2012

El Terrorismo




SE LLAMABA “ANGUSTIA”

Se llamaba Angustia, o quizá, Ángel, Soledad o Tristeza. Hoy día, simplemente es una imagen en el corazón del mundo, gravitando en la retina de los ojos de los espectadores. De lejos, de cerca o incrustada en el lente de la cámara, estaba la niña, con su carita de miedo, con la tristeza bañando su rostro y era …“Angustia”.

No era un rostro como cualquier otro, no todas las personas pueden ser tan expresivas e inspirar ese “no sé qué” que toca nuestras fibras íntimas. Su mirada ... mirada que solo Angustia puede asomar desde su alma.  Todo un drama reflejado en sus pequeños ojos que saltan de su rostro, electrizándonos. El lente de la cámara también se ha paralizado en este instante.

Ojos negros, cual escarabajos brillantes, fulgurando con tímida luz de luceros. Hablan, gritan, imploran sin vocalizar un solo sonido. Todo viene de adentro, todo va hacia adentro. El grito enroscado en su garganta pugna por salir, pero sus pequeños músculos faciales están inmóviles por la fuerza del terror, sus labios están sellados como portones insondables del silencio. 

Sus cabellos poblados de sudor, cual frágil garúa, caen dispersos en el marco de su cara ... en su cara. Unas cuantas hebras, espantadas  ramillas, se dibujan cual espinas, acentuando aún más la expresión de angustia.

Pareciera que la niña está en manos del destino y un secreto oculto la abate. ¿Que poder puede tener una niña? ¿Acaso es ella la causante de guerras fratricidas? Ella nació como inocente capullo para florecer en los campos del Señor. A ella hay que enseñarle a modelar su cuerpo y su alma. Hay que mostrarle el camino del Amor y no del odio. El camino de la justicia y no de la Injusticia.

Hoy por hoy, los hombres están en conflicto con Dios. Unos se creen dioses con el poder absoluto sobre la humanidad entera. Otros se creen verdugos castigando a su prójimo.  En nombre de Dios se cierne la guerra más cruenta de los siglos. En nombre de Dios se asesina multitudes de personas, se violan principios, se toma de rehenes a inocentes, los convierten en carnadas humanas para matar más humanos. Y que se gana al final de todo? Tristeza, dolor, angustia, desolación, terror. 

El poder de los hombres se cierne ante la fragilidad de los débiles. Ahora está en cuestión los rehenes niños. “Angustia”, por llamarla así, es la nueva víctima. Su cuerpecito, pichón aun, tiene la dura tarea de llevar una bomba. Lógicamente habrá un detonador que borrará del mapa a cientos de seres humanos. Otros niños como ella morirán. Ella misma se esparcirán en miles de “Angustias”. 

El mundo regará nuevamente pétalos de sangre por doquier. Las campanas de la muerte rezarán por tanta gente que yace confundida con la arcilla del camino, con el cemento, enrollados entre las rieles de los trenes, expulsados de los aviones, gravitando espacios y dimensiones insondables para los que aun quedamos. Ellos, atravesaron la barrera de la muerte. Nosotros los que quedamos todavía, seremos carne de cañón para la próxima vez.

El terrorismo, es un acto abominable que llega de cualquier comunidad, raza o religión. Los mismos que se creen los “padres de la humanidad” pueden ser terroristas disfrazados de gentleman o políticos con poder. El odio, gusano enraizado en el A.D.N. de los terroristas, reproducido y esparcido como mala hierba, nos da el índice de lo que vivirá la futura cosecha.

Cuando contemplo a “Angustia” con su inocencia y desamparo, mirando inquisitiva al lente de la cámara, veo en ella a un ángel caído en medio de tantos otros. Y yo me pregunto siempre: Cuando Dios creó el mundo… ¿Cuál fue la fórmula que hizo la ecuación errada? ... Silencio ... no hay respuestas.

Autora: Cecilia Zevallos Petroni

15 sept. 2012

EL CORTEJO DE LOS MACHOS

LA DANZA DE AVES GRACIOSAS


Todo puede haber cambiado en el siglo XXI...la naturaleza...el hombre...la ciencia...la tecnología...pero ... las aves del paraíso...continúan con su ritual amoroso...Toda una lección de vida!!! A vosotros a juzgar...

4 sept. 2012

ESTE PEQUEÑO PUNTO AZUL, PÁLIDO…I y II Parte



EN HOMENAJE A CARL SAGAN, DEDICO ESTA ENTRADA CON EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE SU OBRA "MILES DE MILLONES"

EL SIGLO XX


Para entender en su integridad la belleza y la perfección universales de las obras de Dios, hemos de reconocer un cierto progreso perpetuo y muy libre de todo el universo [...]. Siempre hay en el abismo de las cosas partes soñolientas aún por despertar...
Gottfried Wilhelm Leibniz,
De Rerum Originatione
(Sobre el origen último de las cosas), 1667

La sociedad nunca avanza. Retrocede en un sitio con la misma rapidez con que se adelanta en otro. Sufre cambios continuos; es bárbara, civilizada, cristiana, rica, científica; pero... por cualquier cosa que se recibe, algo se paga.
Ralph Waldo Emerson, «Self-Realiance», en Essays: Firt Series, 1841
El siglo XX será recordado por tres grandes innovaciones: medios sin precedentes para salvar, prolongar y mejorar la vida, medios sin precedentes para destruirla (hasta el punto de poner por vez primera en peligro nuestra civilización global) y conocimientos sin precedentes sobre nuestra propia naturaleza y la del universo. Las tres evoluciones han sido fruto de la ciencia y la tecnología, una espada de dos filos bien cortantes. Las tres tienen raíces en el pasado remoto.

SALVAMENTO, PROLONGACIÓN Y MEJORÍA DE LA VIDA HUMANA

Hasta hace unos 10.000 años, con la invención de la agricultura y la domesticación de animales, la alimentación humana se hallaba limitada a frutas y verduras proporcionadas por el medio natural y a la caza. La escasez de víveres producidos de manera espontánea hacía que la Tierra sólo pudiese mantener a unos 10 millones de personas. 


Hacia el final del siglo XX, en cambio, habrá 6.000 millones de seres humanos. Eso significa que el 99,9 % de nosotros debe la vida a la tecnología agrícola y a la ciencia subyacente —genética y comportamiento vegetal y animal, fertilizantes químicos, pesticidas, conservantes, arados, cosechadoras y otras herramientas agrícolas, regadíos— y a la refrigeración en camiones, vagones ferroviarios, almacenes y hogares. Muchos de los avances más asombrosos de la tecnología agrícola —incluyendo la llamada «revolución verde»— son obra del siglo XX.


Gracias a la higiene urbana y rural, la potabilización del agua y otras medidas de sanidad pública, la aceptación de la teoría de los gérmenes, los antibióticos y otros productos farmacéuticos, la genética y la biología molecular, la ciencia médica ha mejorado enormemente el bienestar de las personas en el mundo entero, sobre todo en los países desarrollados. La viruela ha sido erradicada del planeta, las áreas donde medra el paludismo disminuyen año a año, y casi han desaparecido enfermedades que recuerdo de mi niñez, como la tos ferina, la escarlatina o la poliomielitis.


Entre las invenciones más importantes del siglo XX figuran métodos relativamente baratos para el control de la natalidad, que por vez primera permiten a las mujeres controlar de manera segura su destino reproductivo y actúan en favor de la emancipación de la mitad de la especie humana, posibilitando grandes reducciones en muchos países peligrosamente superpoblados sin reprimir la actividad sexual. 

También es cierto que los productos químicos y las radiaciones surgidos de nuestra tecnología han suscitado nuevas enfermedades y están implicados en el cáncer. La proliferación a escala global de los cigarrillos determina, según estimaciones, tres millones de muertes anuales (todas, desde luego, evitables). La Organización Mundial de la Salud ha calculado que para el año 2010 serán 10 millones.


La tecnología nos ha dado, sin embargo, mucho más de lo que nos ha quitado. El signo más claro es que la esperanza de vida en Estados Unidos y en Europa occidental era en 1901 de unos 45 años, mientras que ahora se acerca a 80 (un poco más para las mujeres, un poco menos para los hombres). La esperanza de vida es quizás el índice más significativo de la calidad de vida: si uno está muerto, no es probable que lo pase bien. Dicho esto, son todavía miles de millones los que no tienen suficiente ni para comer, y 40.000 los niños que cada día mueren sin necesidad en el mundo.

A través de la radio, la televisión,el tocadiscos, el magnetófono,  el disco compacto, el teléfono, el fax y las redes informáticas de datos, la tecnología ha transformado profundamente el rostro de la cultura popular. Ha hecho posible los pros y los contras del espectáculo global, de las empresas multinaciona- les no sometidas a ningún país concreto, de los grupos de afinidad transnacionales y el acceso directo a las opiniones políticas y religiosas de otras culturas. Como vimos en la muy atenuada rebelión de la plaza de Tiananmen y en la de la «casa blanca» de Moscú, el fax, el teléfono y las redes informáticas pueden ser potentes instrumentos de conmoción política.

La introducción en la década de los cuarenta de los libros de bolsillo en el mercado de masas llevó la literatura mundial y el saber de los más grandes pensadores hasta las vidas de la gente corriente, y aunque ahora esté subiendo el precio de los libros de bolsillo, todavía existen gangas como los clásicos (a dólar el volumen) de Dover Books. Estas iniciativas, junto con el progreso de la alfabetización, son los aliados de la democracia jeffersoniana. 

Por otro lado, lo que a finales del siglo XX pasa por alfabetización en Estados Unidos es un conocimiento muy rudimentario de la lengua inglesa. La televisión en particular tiende a desviar a las masas de la lectura. El afán de lucro ha rebajado la programación por debajo del mínimo común denominador, en vez de superarse para enseñar e inspirar. 

Desde los clips a las gomas, los secadores de pelo, los bolígrafos, los ordenadores, los magnetófonos, las fotocopiadoras, las batidoras eléctricas, los hornos de microondas, las aspiradoras, los lavavajillas, las lavadoras y secadoras, la difusión del alumbrado interior y urbano, los coches, la aviación, las herramientas, las centrales hidroeléctricas, las cadenas de montaje y los enormes equipos de construcción, la tecnología de nuestro siglo ha eliminado tareas fatigosas, creado más tiempo de ocio y mejorado la vida de muchos. Ha acabado, además, con muchos de los hábitos y convenciones predominantes en 1901.

El empleo de una tecnología potencialmente salvadora de vidas difiere de una nación a otra. Estados Unidos, por ejemplo, tiene la tasa más alta de mortalidad infantil de todas las naciones industrializadas. Hay más jóvenes negros en las prisiones que en las universidades, y el porcentaje de ciudadanos encarcelados es mayor que en cualquier otro país industrial. Comparados con estudiantes de la misma edad de otras naciones, los estadounidenses arrojan resultados deficientes en los exámenes normalizados de ciencias y matemáticas. 

A lo largo de la última década y media ha aumentado rápidamente la disparidad en los ingresos reales de ricos y pobres, así como el declive de la clase media. Estados Unidos es el último de los países industrializados en cuanto a la fracción de la renta nacional que destina cada año a la ayuda exterior. La industria de alta tecnología huye de las costas norteamericanas.
Tras situarse a la cabeza del mundo en casi todos los aspectos hacia mediados de siglo, en la actualidad hay algunos signos de declive. Cabe señalar la cualidad del liderato, pero también una disminución en la inclinación de sus ciudadanos por el pensamiento crítico y la acción política.

continúa... II Parte

ESTE PEQUEÑO PUNTO AZUL, PÁLIDO...III y IV Parte




LAS REVELACIONES DE LA CIENCIA


Cada rama de la ciencia ha logrado avances asombrosos durante el siglo XX. Los fundamentos mismos de la física experimentaron la revolución de las teorías especial y general de la relatividad y de la mecánica cuántica. En este siglo se desentrañó por primera vez la naturaleza de los átomos, con protones y neutrones en un núcleo central y rodeado de una nube de electrones; se vislumbraron los elementos integrantes de protones y neutrones, los quarks; y gracias a los aceleradores de alta energía y los rayos cósmicos, apareció la multitud de partículas elementales exóticas de vida corta. La fisión y la fusión han hecho posible las armas nucleares, las centrales atómicas de fisión (un logro no exento de riesgos) y la perspectiva de centrales nucleares de fusión. La comprensión de la decadencia radiactiva ha permitido conocer de modo definitivo la edad de la Tierra (unos 4.600 millones de años) y el momento del origen de la vida en nuestro planeta (hace aproximadamente 4.000 millones de años).

 Tras esbozar las concepciones cristianas de la mujer, desde los tiempos patrísticos a la Reforma, el filósofo australiano John Passmore (Man's Responsability for Nature: Ecological Problems and Western Traditions, Nueva York, Scribner's, 1974) llegó a la conclusión de que Kinder, Küche, Kircher «como descripción del papel de las mujeres, no es una invención de Hitler, sino un típico lema cristiano».
En geofísica, se descubrió la tectónica de placas (una serie de correas transmisoras bajo la superficie de la Tierra que portan los continentes desde su nacimiento hasta su muerte, a razón de unos dos centímetros y medio cada año). La tectónica de placas es esencial para entender la naturaleza y la historia de las masas terrestres y la topografía de los fondos marinos. Ha surgido un nuevo campo de la geología planetaria donde cabe comparar las masas terrestres y el interior de la Tierra con los de otros planetas y sus satélites. 

La química de los minerales en otros mundos —determinada a distancia o bien a partir de muestras traídas por naves espaciales o de meteoritos ahora reconocidos como procedentes de otros planetas— puede ser cotejada con la de las rocas terrestres. La sismología ha sondeado la estructura del interior profundo de la Tierra y descubierto bajo la corteza un manto semilíquido y un núcleo de hierro líquido en la periferia y sólido en el centro, cuyo estudio es vital para conocer los procesos que condujeron a la formación del planeta.

Algunas extinciones masivas de la vida pasada son ahora atribuidas a inmensas emanaciones del manto que llegaron a la superficie generando mares de lava donde antaño hubo tierra firme. Otras se debieron al impacto de cometas o asteroides próximos a la Tierra que incendiaron los cielos y transformaron el clima. En el siglo XXI deberíamos al menos hacer un inventario de cometas y asteroides para saber si alguno lleva inscrito nuestro nombre.

Un motivo de satisfacción científica en el siglo XX es el descubrimiento de la naturaleza y la función del ADN (ácido desoxirribonucleico), la molécula clave responsable de la herencia en los seres humanos y en la mayor parte de plantas y animales. Hemos aprendido a leer el código genético y, en un número creciente de seres vivos, trazado todos los genes y determinado de qué funciones orgánicas se encarga la mayoría. Los especialistas en genética se preparan para trazar el genoma humano, hazaña de enorme potencial tanto para el bien como para el mal. 


El aspecto más significativo de la historia del ADN es el hecho de que ahora se consideren perfectamente comprensibles, en términos fisicoquímicos, los procesos fundamentales de la vida. No parece que haya implicados una fuerza vital, un espíritu, un alma. Lo mismo ocurre en neurofisiología: todavía de modo impreciso, la mente parece ser la expresión de los 100 billones de conexiones neuronales del cerebro, más unos cuantos elementos químicos simples.

La biología molecular nos permite ahora comparar dos especies cualesquiera, gen por gen, molécula por molécula, para descubrir su grado de parentesco. Estos experimentos han demostrado de modo concluyente la semejanza profunda de todos los seres de la Tierra y confirmado las relaciones generales antes propuestas por la biología evolutiva. Por ejemplo, hombres y chimpancés comparten el 99,6% de sus genes activos, lo que ratifica que los chimpancés son nuestros parientes más próximos, y que tenemos un antepasado común.

continúa IV parte

10 ene. 2012

MÁSCARAS Y MASCARADAS

El ser humano tiene el don y la facultad de expresar sus emociones y sentimientos en el tiempo y espacio que dure su vida. Tanto en la intimidad como en la vida pública el hombre, como reacción innata, gesticula su rostro y su cuerpo según las circunstancias del momento y las emociones que lo invadan.


Este acto se ejerce a la velocidad de un rayo, el individuo no tiene tiempo de pensar, su rostro se transfigura al momento mismo de la acción, poniéndose el maquillaje, máscara o careta que conviene.


Este fenómeno toma diferentes nombres según la ciencia que lo estudie. Así la sociología la llamará “cambio de humor” la sicología “ cambio de personalidad”, la siquiatría  “bipolaridad” la medicina dirá es “cambio hormonal”… y así encontraremos muchas definiciones. Pero es a través del circo de la vida en sus múltiples facetas que, se pueden definir y demostrar mejor  estos estados.

Si leemos la historia, veremos que muchos siglos antes de Jesucristo ya existía el circo y el teatro…unos con sus bufones y otros con sus actores disfrazados. Existían las sectas religiosas y ciertas culturas que ejecutaban danzas y rituales donde los fieles portaban caretas y máscaras, según el rol que interpretaban.

Las máscaras como objeto, en el ámbito festivo, religioso o de la comedia, se han utilizado y se utilizan para esconder el verdadero rostro de la persona, las utilizan quienes desean pasar de incógnito, por temor a la crítica, a la represalia, al castigo.

Nosotros, los humanos en general, humanos que tomamos la vida tal como nos viene y que damos rienda suelta a nuestra memoria ancestral para que nos dictaminen las reglas del juego…nosotros obramos por hábito, costumbre y cambiamos de rictus en el rostro continuamente y es lo que se llama "expresión del rostro".

La biología o mejor dicho la medicina nos proporciona una serie de información, como la que, nuestro rol en la vida es de: nacer, crecer, reproducirse y morir.  Esto ya viene por genética, por nuestros ADN y porque estamos mentalizados para perpetuarlo. 

Científicamente hablando, para los genes, los humanos somos máquinas al servicio de la reproducción. Somos fieles servidores de los genes. Somos la matriz (matrix) que hace copias y copias (hijos), perpetuando la especie en cada una de nuestras reproducciones. Unas salen mejores, otras salen con fallas, otras son casi perfectas. Pues todo depende de la fuerza y perfección de los originales.

Desde el momento en que nacemos portamos una linda mascarita de bebé y, que cambia rápidamente a medida que crecemos. Cuando llegamos a adultos nuestra máscara ha dado un giro de 180 grados y cuando llegamos a viejitos no nos reconocemos, el giro es de 360 grados. Hemos cambiado tanto que  el equipaje que llevamos ya no es el mismo del inicio de la vida.

La medicina y la religión nos dice que el cuerpo o materia no es sino un vehículo que al momento de morir se deshace y regresa al polvo de donde vino. Entonces este ropaje exterior bien podría llamarse, ropaje, disfraz  y hablando específicamente del rostro lo llamaríamos máscara, careta … etc.

Pero no solo los genes nos hacen utilizar estas máscaras, también nuestra sociedad, nuestras raíces y nuestra cultura. Es decir que el ser humano modifica su comportamiento  gracias al 50% que viene del ADN y 50% del medio en que vive.

Nadie puede negar que muchas veces aunque no nos guste tal o cual cosa debemos mostrarnos sonrientes y amables … es decir cambiamos la máscara para ser sociables.  Cuando estamos alegres la expresión asoma a nuestro rostro, igual cuando estamos tristes o disgustados. Y así podemos pasar de un estado a otro en  cuestión de segundos...

"Ora ríe, ora llora mi cara usada de caretas…" (Oh,Kempis!)

En ciertas culturas el acto de la muerte es celebrado con rituales alegres como cantos, bailes, risa  y los parientes del muerto están felices por este acontecimiento.  En otras culturas como las nuestras es lo contrario, la muerte es una tragedia, es dolor y llanto.



Hay miles de ejemplos que podría poner, pero solo les invito a ser introspectivos con ustedes mismos y estar conscientes de que cada vez que nos acontece un evento positivo o negativo, nuestra cara, careta o máscara, cambia de expresión. Estas son máscaras que asoman a la cara naturalmente. 

En el poemario Oh, Kempis!  de mi autoría, doy rienda suelta a mis emociones y a piel desnuda dejo entrever mi vida,   dejo florecer mi piel en miles de máscaras, dejo al descubierto el efluvio de olores que se derrama de la vida y la entrego al lector con amor.


Ya llegaron los payasos con sus caretas lloronas
Ya llegaron los payasos con sus caretas rientes
El circo sigue girando 
con sus jirones humanos...
Yo traigo del circo mis temores
y también vendo ilusiones en el circo. 

Dejo constancia que al hablar de máscaras, no hablo de hipocresía. Hablo del estado natural con que se viste y se desviste el rostro, dependiendo de la edad, de la sociedad, de las emociones. Este estado de deterioro del rostro es innato y progresivo cuando hablamos de envejecimiento.  Salvo el caso de las cirugías estéticas y en este caso el rostro toma otros trazos, rejuveneciéndose la máscara.  

El autor de la carátula del libro es Paulo Renato Rodrigues, médico, artista plástico y poeta brasileño y al respecto de las máscaras dice:

"Quien usa una máscara comunica doble intención, la de ser desconocido  y la de ser desvendado. Y porque se la ha elegido entre mil, se oculta para decir quien es.

Sí, las máscaras tienen una magia inigualable. Hablan de un juego de ocultación y revelación que por esa misma calidad son símbolos precisos y preciosos de la seducción y la aventura del amor.

Me fascinan las máscaras, me encantan las paradojas. Este es el estado que se apodera de mi cuando trabajo con ellas en mis imágenes artísticas."

Claudio Souza Pinto, pintor, poeta y humorista, de reconocida valía a nivel internacional nos dice: "pinto la ropa de las personas, puesto que nuestra sociedad estima solamente las decencias. Solamente así las personas esconden los sentimientos." 

Otra reflexión del pintor de las máscaras: "No somos lo que realmente queremos, somos lo que la sociedad nos impone en el teatro de la vida. Dejo pasar las situaciones cotidianas a través del filtro superrealista y creo los cuadros fantásticos." 




Autora: Cecilia Zevallos Petroni