10 ene. 2012

MÁSCARAS Y MASCARADAS

El ser humano tiene el don y la facultad de expresar sus emociones y sentimientos en el tiempo y espacio que dure su vida. Tanto en la intimidad como en la vida pública el hombre, como reacción innata, gesticula su rostro y su cuerpo según las circunstancias del momento y las emociones que lo invadan.


Este acto se ejerce a la velocidad de un rayo, el individuo no tiene tiempo de pensar, su rostro se transfigura al momento mismo de la acción, poniéndose el maquillaje, máscara o careta que conviene.


Este fenómeno toma diferentes nombres según la ciencia que lo estudie. Así la sociología la llamará “cambio de humor” la sicología “ cambio de personalidad”, la siquiatría  “bipolaridad” la medicina dirá es “cambio hormonal”… y así encontraremos muchas definiciones. Pero es a través del circo de la vida en sus múltiples facetas que, se pueden definir y demostrar mejor  estos estados.

Si leemos la historia, veremos que muchos siglos antes de Jesucristo ya existía el circo y el teatro…unos con sus bufones y otros con sus actores disfrazados. Existían las sectas religiosas y ciertas culturas que ejecutaban danzas y rituales donde los fieles portaban caretas y máscaras, según el rol que interpretaban.

Las máscaras como objeto, en el ámbito festivo, religioso o de la comedia, se han utilizado y se utilizan para esconder el verdadero rostro de la persona, las utilizan quienes desean pasar de incógnito, por temor a la crítica, a la represalia, al castigo.

Nosotros, los humanos en general, humanos que tomamos la vida tal como nos viene y que damos rienda suelta a nuestra memoria ancestral para que nos dictaminen las reglas del juego…nosotros obramos por hábito, costumbre y cambiamos de rictus en el rostro continuamente y es lo que se llama "expresión del rostro".

La biología o mejor dicho la medicina nos proporciona una serie de información, como la que, nuestro rol en la vida es de: nacer, crecer, reproducirse y morir.  Esto ya viene por genética, por nuestros ADN y porque estamos mentalizados para perpetuarlo. 

Científicamente hablando, para los genes, los humanos somos máquinas al servicio de la reproducción. Somos fieles servidores de los genes. Somos la matriz (matrix) que hace copias y copias (hijos), perpetuando la especie en cada una de nuestras reproducciones. Unas salen mejores, otras salen con fallas, otras son casi perfectas. Pues todo depende de la fuerza y perfección de los originales.

Desde el momento en que nacemos portamos una linda mascarita de bebé y, que cambia rápidamente a medida que crecemos. Cuando llegamos a adultos nuestra máscara ha dado un giro de 180 grados y cuando llegamos a viejitos no nos reconocemos, el giro es de 360 grados. Hemos cambiado tanto que  el equipaje que llevamos ya no es el mismo del inicio de la vida.

La medicina y la religión nos dice que el cuerpo o materia no es sino un vehículo que al momento de morir se deshace y regresa al polvo de donde vino. Entonces este ropaje exterior bien podría llamarse, ropaje, disfraz  y hablando específicamente del rostro lo llamaríamos máscara, careta … etc.

Pero no solo los genes nos hacen utilizar estas máscaras, también nuestra sociedad, nuestras raíces y nuestra cultura. Es decir que el ser humano modifica su comportamiento  gracias al 50% que viene del ADN y 50% del medio en que vive.

Nadie puede negar que muchas veces aunque no nos guste tal o cual cosa debemos mostrarnos sonrientes y amables … es decir cambiamos la máscara para ser sociables.  Cuando estamos alegres la expresión asoma a nuestro rostro, igual cuando estamos tristes o disgustados. Y así podemos pasar de un estado a otro en  cuestión de segundos...

"Ora ríe, ora llora mi cara usada de caretas…" (Oh,Kempis!)

En ciertas culturas el acto de la muerte es celebrado con rituales alegres como cantos, bailes, risa  y los parientes del muerto están felices por este acontecimiento.  En otras culturas como las nuestras es lo contrario, la muerte es una tragedia, es dolor y llanto.



Hay miles de ejemplos que podría poner, pero solo les invito a ser introspectivos con ustedes mismos y estar conscientes de que cada vez que nos acontece un evento positivo o negativo, nuestra cara, careta o máscara, cambia de expresión. Estas son máscaras que asoman a la cara naturalmente. 

En el poemario Oh, Kempis!  de mi autoría, doy rienda suelta a mis emociones y a piel desnuda dejo entrever mi vida,   dejo florecer mi piel en miles de máscaras, dejo al descubierto el efluvio de olores que se derrama de la vida y la entrego al lector con amor.


Ya llegaron los payasos con sus caretas lloronas
Ya llegaron los payasos con sus caretas rientes
El circo sigue girando 
con sus jirones humanos...
Yo traigo del circo mis temores
y también vendo ilusiones en el circo. 

Dejo constancia que al hablar de máscaras, no hablo de hipocresía. Hablo del estado natural con que se viste y se desviste el rostro, dependiendo de la edad, de la sociedad, de las emociones. Este estado de deterioro del rostro es innato y progresivo cuando hablamos de envejecimiento.  Salvo el caso de las cirugías estéticas y en este caso el rostro toma otros trazos, rejuveneciéndose la máscara.  

El autor de la carátula del libro es Paulo Renato Rodrigues, médico, artista plástico y poeta brasileño y al respecto de las máscaras dice:

"Quien usa una máscara comunica doble intención, la de ser desconocido  y la de ser desvendado. Y porque se la ha elegido entre mil, se oculta para decir quien es.

Sí, las máscaras tienen una magia inigualable. Hablan de un juego de ocultación y revelación que por esa misma calidad son símbolos precisos y preciosos de la seducción y la aventura del amor.

Me fascinan las máscaras, me encantan las paradojas. Este es el estado que se apodera de mi cuando trabajo con ellas en mis imágenes artísticas."

Claudio Souza Pinto, pintor, poeta y humorista, de reconocida valía a nivel internacional nos dice: "pinto la ropa de las personas, puesto que nuestra sociedad estima solamente las decencias. Solamente así las personas esconden los sentimientos." 

Otra reflexión del pintor de las máscaras: "No somos lo que realmente queremos, somos lo que la sociedad nos impone en el teatro de la vida. Dejo pasar las situaciones cotidianas a través del filtro superrealista y creo los cuadros fantásticos." 




Autora: Cecilia Zevallos Petroni